En 1956, Él Rescató Una Bebé Que Se Ahogaba. 59 Años Después, Ella Revela Un Secreto Inimaginable.

Judy Hunt Charest siempre se preguntó por qué en víspera de Navidad su padre la abrazaba un poco más fuerte de lo normal y por qué esos abrazos se sentían más tiernos y afectuosos que cualquier otro día.

Cuando Judy cumplió 21 años, su madre Margurite Hung le reveló un conmovedor secreto familiar. Ella nunca le había contado nada a Judy porque se avergonzaba de lo que había sucedido dos décadas antes en la víspera de Navidad en 1956.

Margurite presentaba señales de enfermedad mental y de desorden bipolar. Mientras muchos decían que era depresión post parto, Margurite sufría por dentro.

Judy cuenta:

"Yo tenía 3 meses de edad y en esos 3 meses mi madre se había enfermado cada vez más. Ellos decía que era depresión post parto y que iba a superarlo, así que no había que preocuparse. Pero luego ella desapareció conmigo en la víspera de Navidad. Ella condujo a un puente y saltó al río conmigo en sus brazos."

En ese momento un trabajador de la Compañia de Puentes de Nashville, Harold Hogue saltó al agua helada para sacar a Judy.

Otro trabajador, John Knox se lanzó para salvar a Margurite.

"Jack llegó a mamá. Dicen que cuando ella cayó al agua, la psicosis en la que se encontraba, que el agua fría la regresó de golpe a la realidad. Así que él llega a mamá y ella comienza a gritar, 'Mi bebé, mi bebé' y Jack se da cuenta que era un bebé."

Judy y Margurite fueron sacadas a un barco de remos. Mientras los hombres se enfocaban en resucitar a Margurite, solo Harold tenía esperanza de que la bebé sobreviviera. Él agitó a Judy en sus brazos y el agua salió de sus pulmones.

"El señor Horgue corrió por la orilla agitándome todo el camino. Comencé a toser y respirar y luego llorar. Si el no lo hubiera hecho, probablemente yo no estaría aquí hoy. No había agua en mis pulmones, ningún hueso roto. Estaba perfectamente bien. Fue un milagro para las dos."

Después del incidente, Margurite fue una de las primeras mujeres en Tennessee diagnosticadas con desorden bipolar. Con tratamiento, ella vivió una vida feliz y saludable. Aún así, la madre guardó el secreto y la vergüuenza de lo que le hizo a su bebé hasta que le contó a sus 21 años. Ahora, 59 años después del incidente, Judy cuenta la historia.

"Creo que al final, mamá se había perdonado. Ella se sentía muy mal por eso. Yo le decía 'es un milagro, mira lo que tenemos.' Mucho pudo haberse detenido ese día, pero no sucedió. He hablado con doctores, paramédicos, bomberos y les pregunto las probabilidades de superviviencia de un bebé de 3 meses que caiga de un puente a un río helado. Todos dicen que no hay ninguna. Aún así, aquí estoy."

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