Este Hombre Estuvo Perdido En El Mar Por 438 Días... Espera A Que Veas Lo Que Hizo Para Sobrevivir.

Salvador Alvarenga y Ezequiel Córdoba fueron a pescar en Noviembre del 2012. Después de que una fuerte tormenta arrastró su barco mar adentro, todo parecía indicar que habían muerto.

Pero Salvador era un experimentado capitán. Sacando agua del bote y arrojando 500 kilos de pescado que habían atrapado al mar, él y Ezequiel sobrevivieron la tormenta.

Se encontraron a kilómetros mar adentro, con un motor averiado y ninguna forma de regresar a la orilla. Lo único que pudieron hacer era flotar a la deriva y - dos días después de intensa búsqueda - la guardia costera había dejado de buscarlos.

El dúo sobrevivió atrapando peces, tortugas y aves marinas y comiéndolas crudas. Como no había lluvia, solo podían beber sangre de tortuga y su propia orina. Se resguardaban del sol en una caja en la que solían llevar la pesca y se acurrucaban juntos para calentarse en la noche.

Después de unos meses, Córdoba se enfermó por comer una gaviota cruta. Delirante y deprimido, dejó de recibir comida. Unos días después, murió.

Al principio, Salvador no podía aceptar esta tragedia. El le hablaba al cuerpo, le preguntaba "Cómo te sientes? Que tal dormiste?" y él mismo constestaba "dormí bien y tu? Ya desayunaste?"

Eventualmente dejó que el cuerpo se fuera con el océano.

Ahora, flotando a la deriva en un bote vacío, Salvador solo tenía su imaginación y su deseo de sobrevivir. Aunque gritaba cada vez que veía otro barco, el suyo era demasiado pequeño para ser visto. Empezó a perder la esperanza y se alegraba a si mismo con la idea de que su próximo destino sería el cielo.

Pero eso no sucedió. Salvador llegó a la costa de Ebon Atoll - en las islas Marshall, a 12,000 kilómetros de México, de donde había zarpado. Había estado flotando en el Pacífico por 14 meses.

Físicamente acabado cuando fue encontrado, el tejido de Salvador había estado tanto tiempo sin agua que bebía toda la que encontraba. Su dieta de pescado crudo había infectado su hígado con parásitos y tenía una severa anemia.

No es muy difícil de entender que además le tenía pavor al agua.

A medida que comenzó a recuperar su salud, Salvado se reunió con su familia. Cumpliendo una promesa que le hizo a Ezequiel, fue a México y pasó dos horas hablando con la madre de su fallecido compañero.

Por mucho tiempo, necesitó tener compañía constantemente - Nunca quería quedarse solo. Dormía con las luces encendidas, pero cuando debía intaractuar con las personas, escondía su cara y no podía hacer contacto visual.

Afectado por la culpa de haber sobrevivido mientras que Ezequiel no, el tuvo muchas dificultades para aceptarlo.

Salvador explicó como pudo superar sus miedos y aceptar la vida de nuevo. El dijo:

"Sufrí hambre, sed y soledad extrema y me quité la vida. Solo tienes una oportunidad en la vida - así que apréciala."

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F: helloU