Este Papá Tuvo Un Durísimo Día De Trabajo - Pero Lo Que Hizo Al Llegar A Casa Fue ÉPICO.

¿Has tenido a alguien que te diga que debes "dejar sus preocupaciones en la puerta?". Es uno de esos dichos que es mucho más fácil decirlo que hacerlo.

Por desgracia, el estrés a menudo nos sigue a casa del trabajo, a pesar de nuestros mejores esfuerzos para dejar atrás en el camino a casa.

Nos reproducimos escenarios en nuestras cabezas, nos preocupamos por los próximos plazos y nos preparamos mentalmente para el día siguiente, todo para la mejoría de la vida familiar.

El padre de esta historia tiene una brillante manera de arrojar preocupaciones antes de entrar a su casa cada noche. Todo lo que necesitas es una parada rápida en un árbol especial...

Mira lo que escribió su jefe sobre su encuentro con este ser particular:

Este padre tuvo un día duro… Lo que hace cuando va a casa es increíble….

El carpintero que contrate para que me ayudara a restaurar una vieja casa de campo había acabo de terminar un duro primer día en el trabajo. Una llanta pinchada le hizo perder una hora de trabajo, su cierra eléctrica se daño y ahora su viejo camión se negaba a prender. Mientras lo llevaba a casa, el estaba sentado en un silencio de tumba.

Cuando llegamos, el me invitó a conocer a su familia. Mientras caminábamos a la puerta de entrada, el paro un momento al lado de un pequeño árbol, tocando la punta de sus ramas con ambas manos. Cuando abrió la puerta, una increíble transformación se llevó a cabo. Su cara bronceada estaba llena de sonrisas mientras abrazaba a sus dos pequeños hijos y besaba a su esposa.

Después de la visita, me acompaño a mi carro. Pasamos el árbol y mi curiosidad terminó ganando. Le pregunte sobre lo que le había visto hacer antes.

“Oh, ese es mi árbol de los problemas” me respondió. “Yo se que no puedo dejar de tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura, los problemas no pertenecen en mi casa con mi esposa e hijos. Así que los cuelgo en el árbol cada noche cuando llegó a casa. Después, en la mañana, los recojo de nuevo”.

Pauso un momento. “Lo más peculiar es,” sonrió felizmente “cuando salgo en la mañana para recogerlos, no hay tantos como recuerdo haber colgado la noche anterior.

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Wimp