Su Relación Se Derrumbó Por Razones Horribles Y Ella Decidió Hacer ESTO... Y Dejó A Todos En Shock!

Hannah Hindmarsh, de 26 años, de Bishops Waltham, Southampton, Inglaterra, perdió 42 kilos y desarrolló bulimia tras la ruptura de su relación. Pero ella finalmente comenzó a comer de forma saludable después de que un día, su dieta, peligrosamente restrictiva, le causó un colapso grave con ataque de ansiedad, y tuvo que ser trasladada de urgencia al hospital.

Hannah, que trabaja en el Hampshire's Youth Offending Team de Hampshire, dijo:

"En los últimos siete años he tenido algunos momentos terribles en la vida, pero sólo espero que nadie caiga en la trampa peligrosa en la que yo caí, y si mi historia puede ayudar a otras mujeres jóvenes, entonces estaré aún más orgullosa".

Ahora, de vuelta a la salud plena, Hannah ha compartido su transformación en Facebook, para revelar los peligros de las dietas de moda - y ahora ha acumulado casi 20.000 seguidores en Instagram.

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Hannah llegó a pesar 100 kilos por hartarse de hamburguesas, papas fritas, huevos fritos, sándwiches de salchichas, pasteles, pan y mantequilla, y una gran variedad de dulces, chocolate y paquetes enteros de galletas.

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Se dio cuenta de lo gorda que estaba, cuando estaba a punto de ir de vacaciones a España con su novio en enero de 2008, y perdió 22 kilos yendo a Weight Watchers, un equipo profesional que ayuda a las personas a bajar de peso.

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Pero ella pasó un tiempo bajando y subiendo de peso, trastornada, y finalmente, su relación se derrumbó dos años más tarde. Fue entonces cuando su peso se disparó otra vez. Ella dijo: "Me puse muy insegura y llevé las cosas demasiado lejos".

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Ella reveló que se saltaba las comidas y sólo comía pequeños trozos de salmón o pollo con frijoles o arroz o galletas secas con jamón cubierto de salsa Tabasco. Pero a medida que su trastorno emocional y alimentario empeoró, ella empezó a vomitar después de los atracones de comida de lo que ella considera como alimentos "malos".

Hannah admitió: "Yo tenía miedo del queso, las salchichas, el pan blanco y las pastas porque sabía lo mucho que me gustaban y sabía que eran una puerta peligrosa para mis viejos hábitos de dieta. Me limité a mi ingesta de calorías severamente".

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En el apogeo de su enfermedad ella incluso comenzó a tomar laxantes.

Hannah fue remitida finalmente a una clínica especializada, donde se sometió a terapia cognitivo-conductual, y en abril del año siguiente se metió en un gimnasio.

Dijo: "Al pasar el tiempo, mi objetivo dejó de ser perder peso, para finalmente tratar mi cuerpo como merecía ser tratado".

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"Como un culturista aficionado, mi padre ya era miembro del gimnasio, pero extendió su membresía y juntos, entrenamos todos los días durante seis meses, con la esperanza de que me ayudaría a superar mi trastorno alimenticio, y así ponerme más fuerte, tanto física como mentalmente, y como persona".

"Empecé a querer saber más acerca de los límites del cuerpo, y toda mi visión de la salud y el fitness se ha transformado gracias a mi papá. Él es mi héroe. Comencé a aumentar de peso y, como obsesiva del peso, esto me petrificaba. Pero ahora, mi cuerpo está en mejor forma que nunca".

"Ahora estoy usando pesas y siguiendo los pasos de mi padre. Mi sueño es algún día estar en el escenario y competir como culturista".

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"No es por cualquier otra razón, más que la de mostrarme a mí misma que he logrado mi sueño: tomar el control de mi salud y felicidad, y estar en la mejor forma que puedo estar físicamente".

Hannah ahora pesa 58 kilos y usa talla 8. Su dieta diaria típica consta de avena con fruta fresca para el desayuno, salmón con ensalada mixta para el almuerzo, y pollo a la parrilla con patatas dulces y verduras para la cena.

"Nunca pensé que sería capaz de decir que soy talla 8. Mirando las fotos viejas de mi misma, me siento como una persona completamente diferente, que vive una vida completamente diferente. Me sorprende, y me mantiene enfocada y decidida a no recaer".

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"Ya no quiero ser delgada, quiero ser fuerte. Quiero ser la mejor versión de mí misma. Todavía tengo mis demonios con la comida y creo que siempre los tendré, pero ahora tengo un fantástico conjunto de herramientas que me ayudan a racionalizar mis inseguridades, y me doy cuenta de que puedo ser quien quiero y lo que quiero ser... El cielo es el límite".

WOW!! Excelente reflexión, ¿qué opinas de la historia de esta chica? Compártela para que otros se inspiren!

F: Dailymail